lunes 2 de noviembre, 03:06 PM
MÉXICO, D.F., noviembre 2 (EL UNIVERSAL).- Curiosamente, el Fin del Mundo puede ser clave para reconstruir lo que ocurrió hace 30 mil años, en el planeta, particularmente en América del Norte y en concreto, en México.
Se trata de una localidad de Sonora llamada asÃ, el Fin del Mundo, que fue descubierta apenas en 2007 donde se han realizado hallazgos que remiten a las eras del Pleistoceno y Holoceno, mucho antes que apareciera el hombre en la Tierra.
La presencia de una secuencia estratigráfica bien definida (capas de tierra) con una antigüedad de 25 mil años, y los restos de una especie de elefante más pequeño que el mamut -que se creÃa dejó de poblar el norte de América hace 30 mil años-, permitirán a los expertos conocer cómo incidió el hombre en la extinción de animales preshistóricos.
Guadalupe Sánchez Miranda, subdirectora de Laboratorios del Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH), Indicó que los hallazgos estratigráficos permitirán hacer un análisis de los cambios ambientales entre ambas eras geológicas, asà como verificar la posibilidad de que el gonfoterio (especie más pequeña que el mamut) no desapareció del norte de América hace 30 mil años, como se suponÃa.
"Antes de estos descubrimientos se pensaba que esta fauna dejó de poblar el norte de América hace 30 mil años, que bajaron por México y por las caracterÃsticas geográficas del paÃs no regresaron al norte; las evidencias de El Fin del Mundo indican que algunos de estos animales se quedaron y posteriormente llegaron los Clovis (cazadores recolectores)", indicó la especialista de acuerdo con un comunicado del INAH.
Ahora, dijo, tenemos la certeza de que los cazaban.
A pesar de su incalculable riqueza, El Fin del Mundo es un sitio más bien pequeño.
"Mide menos de mil metros y está compuesto por siete localidades geológicas y arqueológicas, de las cuales destacan la 1 y la 5", detalló Sánchez Miranda.
Lo anterior es parte del proyecto GeoarqueologÃa y tecnologÃa lÃtica de sitios paleoindios de Sonora, que lleva a cabo el INAH desde hace 10 en conjunto con la Universidad de Arizona y National Geographic, y entre los que se incluye El fin del mundo (descubierto en 2007).
En el lugar, por primera vez se localizó un área con depósitos geológicos de cerca de 25 mil años de antigüedad, y en cuyas capas se observan restos de fauna pleistocénica y artefactos que pueden ser fechados.
"En la próxima excavación esperamos encontrar un elemento más que fechar para poder tener una mayor exactitud", explicó.
Posteriormente el INAH llevará a cabo estudios de polen y microorganismos que ofrecerán información sobre los cambios ambientales en la prehistoria.
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