Salud y Ciencias

Las últimas recomendaciones sobre tratamientos para infectados por VIH

jueves 3 de julio, 09:00 AM

(www.saludyciencias.com.ar - Especial PRO-Salud News) Durante el reciente congreso de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), se presentaron las recomendaciones más actualizadas para el tratamiento del virus del VIH.

El hincapié está puesto en la necesidad de realizar controles periódicos que permitan efectuar los ajustes que sean necesarios en la administración de medicamentos antirretrovirales. Además se incluyeron diversas comorbilidades que pueden ir apareciendo como consecuencia del tiempo de exposición al virus. Esta combinación de factores aqueja a una importante cantidad de pacientes debido al carácter crónico que en la actualidad posee la enfermedad.

En la Argentina se calcula que viven con VIH unas 134 mil personas.

Ante todo, vale destacar que los expertos coinciden en que gracias a los avances médicos concretados en los últimos años, la portación del virus del VIH se ha convertido en una enfermedad crónica; registrándose un importante descenso en las tasas de mortalidad que caracterizaban al SIDA un tiempo atrás.

Problemas de la cronicidad

Sin embargo, la cronicidad de esta condición implica la realización de ajustes y ajustas permanentes en lo que respecta a su abordaje. De hecho, durante el reciente congreso de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), llevado a cabo en los últimos días del mes de mayo, fue presentada la edición 2008 de las "Recomendaciones para el seguimiento y tratamiento de la infección por HIV", una guía de actualización anual, vigente desde hace más de diez años, en las cual se reconoce como aspecto fundamental el tratamiento con terapias combinadas que por su composición previenen -en una primera etapa del proceso- la infección de nuevas células.

La guía "Recomendaciones...." es una recopilación de aspectos que todos los especialistas deben tener en cuenta a la hora de abordar el HIV. Compuesta de diversos capítulos a lo largo de los cuales se tratan las diferentes problemáticas de los pacientes, el material de más de 150 páginas, presenta un cómodo tamaño para que los médicos puedan llevarlo de un lado al otro.

Si bien los principales puntos de la guía tienen que ver con la necesidad de controlar periódicamente a los pacientes pero además y fundamentalmente, atacar la enfermedad con tratamientos antirretrovirales (TARV) combinados; también se destaca la inclusión de diversos temas de suma relevancia entre los que se encuentran el Síndrome de Reconstitución Inmune (SRI), la relación entre la enfermedad renal y el HIV, el Síndrome Metabólico (SM), el riesgo cardiovascular las alteraciones de la tiroides, las osteopenias y las alteraciones hepáticas en los pacientes infectados.

Además, hay datos sobre los estudios de resistencia; las conductas terapéuticas en la infección aguda, en embarazadas y en niños; el manejo de las profilaxis ocupacional y no ocupacional y el manejo de la adherencia a los tratamientos.

"A pesar de los casi 30 años que transcurrieron desde la identificación del primer caso de sida en 1981, la infección por HIV es para la medicina una 'enfermedad nueva' sobre la cual día a día se van haciendo nuevos descubrimientos. A esta situación se debe agregar que los pacientes que reciben TARV tienen mayor sobrevida, con lo cual los que se infectaron muy jóvenes, van creciendo y pueden presentar síntomas ligados al HIV pero también patologías relacionadas con la edad y con la exposición prolongada a drogas antirretrovirales que como todo medicamento poseen efecto terapéutico beneficioso y efectos adversos o colaterales", señaló en diálogo con Yahoo y Pro-Salud News la doctora Liliana Marta Puga, coordinadora de la Comisión de SIDA de la SADI y médica infectóloga del Hospital Militar Central.

Cambio de abordaje

Entre las condiciones asociadas al tiempo de infección -e incluida en la nueva edición de las guías- se encuentra el SRI que es una consecuencia adversa de la restauración de la respuesta inmune específica frente a diversos patógenos u otras condiciones clínicas, durante las primeras semanas o meses del TARV o del cambio de un abordaje que ha fracasado.

Esta comorbilidad se manifiesta por el empeoramiento clínico de patologías latentes o recientemente diagnosticadas, pero además el SRI -cuya incidencia oscila entre el 10 y 25 por ciento de los pacientes que reciben TARV-, conduce a una recrudescencia de infecciones que ya se encontraban presentes en forma latente en el organismo del huésped. Igualmente, el TARV trae más beneficios que perjuicios.

Vale mencionar que en las guías también hay un apartado referido a las alteraciones renales pues el funcionamiento de los riñones es anormal o deficiente en el 30 por ciento de los pacientes con HIV, más allá de que reciban o no TARV.

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