EFE

El líder de los conservadores intenta poner orden en sus filas

martes 3 de noviembre, 02:25 PM

María Luisa González

Madrid, 3 nov (EFE).- El líder del opositor Partido Popular español, Mariano Rajoy, advirtió hoy a los principales dirigentes de su formación que no permitirá luchas internas, en un intento de afianzar su liderazgo y poner orden en el PP, que pese a sus conflictos aventaja en las encuestas al gobernante PSOE.

El dirigente 'popular' reunió hoy en Madrid a la dirección de su partido, el principal de la oposición en España, para intentar un golpe de timón que enderece la unidad y el rumbo después de una sucesión de enfrentamientos internos.

Para Rajoy, la situación vivida en los últimos meses en el seno del PP es "inadmisible", por lo que advirtió que "no habrá próxima vez".

Se refería a los conflictos registrados en dos de sus principales feudos, en las regiones de Valencia y Madrid.

El presidente regional de Valencia es Francisco Camps, uno de los principales apoyos de Rajoy cuando éste necesitó apuntalar su liderazgo tras haber sido derrotado por segunda vez consecutiva por el socialista José Luis Rodríguez Zapatero en su aspiración de convertirse en presidente del Gobierno español.

Al frente de la región de Madrid está otro peso pesado del PP, Esperanza Aguirre, que mantiene un largo enfrentamiento con su compañero de partido y alcalde de la capital española, Alberto Ruiz Gallardón, que no esconden sus diferencias.

El líder de los 'populares' aseguró hoy que lo sucedido en los últimos días, con enfrentamientos entre responsables dirimidos en público, es "inaceptable" porque "lesiona" la imagen del PP, entorpece el proyecto global, "indigna a los militantes, desconcierta a la opinión pública y desanima al electorado".

Rajoy aludía al último pulso entre dirigentes de Madrid y a la crisis abierta en el PP de Valencia después de que varios de sus dirigentes se viesen salpicados por la trama de corrupción conocida como "caso Gürtel" (correa, en alemán).

Este caso investiga una trama encabezada por Francisco Correa, que presuntamente creó un conglomerado de empresas para nutrirse de fondos públicos mediante el soborno a funcionarios y autoridades de Madrid y Valencia.

El secretario general del PP valenciano, Ricardo Costa, fue destituido por su presunta vinculación con los cabecillas de la trama, pese a que el presidente regional, Camps, intentó de forma reiterada que no fuera apartado del cargo, enfrentándose a la dirección nacional del partido.

El conflicto en Madrid es más antiguo y enfrenta a Esperanza Aguirre, ligada al sector más duro del PP, y al alcalde de la capital, Alberto Ruiz Gallardón, considerado más centrista.

En el último episodio de ese enfrentamiento, el "número dos" de Gallardón, Manuel Cobo, arremetió contra Aguirre en una entrevista con el diario "El País" por su presunta oposición a que Rodrigo Rato, ex director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) y vicepresidente económico del Gobierno de José María Aznar, presida Caja Madrid, cuarta entidad financiera española.

La dirección del PP mantuvo hoy un tenso debate sobre este conflicto en Madrid, en el que Aguirre no estuvo presente.

Su ausencia, excusada por ella misma como un intento de dejar mayor libertad para analizar la situación y tomar posibles medidas disciplinarias contra Cobo, fue interpretada por algunos medios como una señal de que Rajoy no ha logrado cerrar el frente madrileño y que la presidenta regional se resiste pese a haber cedido en la presidencia de Caja Madrid.

Según fuentes del PP, la mayoría de los dirigentes regionales manifestaron su apoyo al líder nacional.

"El PP es un partido nacional, unido y limpio", afirmó por su parte Rajoy, que adelantó que va a proponer un gran pacto contra la corrupción, uno de los asuntos que más preocupan a los españoles después de la cascada de casos descubiertos en los últimos meses que implican a políticos de los principales partidos.

Según una encuesta difundida este lunes por el Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), los españoles siguen perdiendo su confianza tanto en el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, como en el líder de la oposición.

Pese a que el PP se ha visto salpicado por las tramas de corrupción y a sus conflictos internos, sigue aumentando su diferencia en estimación de voto respecto al Partido Socialista, al que la crisis económica, con casi cuatro millones de desempleados, está pasando factura.

Los conservadores tienen 3,3 puntos de ventaja sobre los socialistas. EFE

nac-mlg/sm

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