miércoles 4 de noviembre, 01:00 AM
A MartÃn le llamaba la atención que su lugar de nacimiento fuera Campo de Mayo. Le parecÃa extraño que su madre hablara siempre de sus problemas para quedar embarazada. Le resultaban sospechosos los contactos de su padre como empleado civil del Ejército.
Con ese puñado de dudas, el 13 de diciembre de 2007 se animó a abrir un legajo en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (Conadi) y les confesó sus miedos a las Abuelas de Plaza de Mayo.
Pero su perfil genético no coincidÃa con los del banco de datos. Sólo la historia de una pareja de desaparecidos, Guillermo Amarilla y Marcela Molfino, tenÃa puntos de contacto con su relato, pero sus familiares no buscaban a nadie.
Hasta que la suerte se cruzó con el destino y, en agosto pasado, una sobreviviente relató que habÃa visto a Marcela dar a luz mientras estaba secuestrada. Ese dÃa se revelaron los primeros secretos para la restitución del nieto 98 de Abuelas. El inédito caso del nieto que nadiebuscaba. La familia no sabÃa que Marcela estaba embarazada la tarde que la secuestraron.
"Ella vivÃa en la clandestinidad. La veÃamos poco. La última vez fue veinte dÃas antes del secuestro. Y nunca dijo que estaba embarazada", repetÃa ayer Guillermo Molfino, hermano de Marcela, en la conferencia de prensa donde las Abuelas presentaron el caso. Su familia ahora cree que ella tampoco lo sabÃa esa tarde del 19 de octubre de 1979. Al mediodÃa de aquel dÃa un grupo de tareas del Ejército detuvo a su esposo, Guillermo Amarilla. Después fueron por ella. AparecÃan en listas negras porque eran militantes de Montoneros y de la Juventud Peronista, regional IV.
Marcela respondió a tiros cuando la encontraron en su casa de San Antonio de Padua. Estaba con sus tres hijos: Mauricio, Ignacio y JoaquÃn. También la acompañaban su cuñado, Rubén Amarilla, con su esposa y sus dos hijos.
La esposa de su cuñado fue la única que pudo escapar. A Marcela la hirieron. Tuvo que tirar el revólver con el que intentó defenderse. Los efectivos del Ejército se la llevaron, junto a Rubén y los cinco chicos, que aparecieron 15 dÃas después, en Resistencia, Chaco, donde fueron entregados a los familiares.
Desde aquel momento, la madre de Marcela, Noemà Gianetti de Molfino, empezó a buscar a su hija desaparecida. Terminó secuestrada en Lima, Perú, el 12 de junio de 1980, mientras denunciaba las desapariciones en la Argentina. A fines de julio de ese año, el cuerpo de Noemà apareció en un hotel de Madrid. Se presume ahora que antes de morir pudo haber sido traÃda a la Argentina y que habrÃa llegado a ver a su hija. Algún dÃa de ese año, en 1980, nació MartÃn.
Larga esperaMartÃn creció acongojado por las dudas. A los 15 años empezó a dudar. Cuando cumplió 27 se animó a presentarse en la Conadi.
El 20 de diciembre de 2007 se presentó en el Banco Nacional de Datos Genéticos para hacerse un examen de ADN. Pero el 6 de marzo de 2008 se enteró de que su perfil no coincidÃa con nadie. No habÃa familia alguna que reclamara por él. Sólo tenÃan datos sueltos de Marcela que tenÃan algunas coincidencias con su historia.
El 21 de agosto de 2009 los secretos empezaron a dilucidarse. Una sobreviviente que declaraba en la SecretarÃa de Derechos Humanos contó que habÃa visto cómo Marcela Molfino habÃa tenido un bebe en Campo de Mayo. Otro ex detenido relató la misma historia. Un militar arrepentido terminó de confirmar el dato.
La familia Amarilla-Molfino entonces entró en el banco de datos del hospital Durand. Un grupo de forenses viajó hasta Resistencia. Les pidió que donaran sangre. La familia no sabÃa de la búsqueda del hijo: creÃan que las muestras eran para identificar el presunto hallazgo de los huesos de Marcela.
Al final, el mes pasado todos supieron la verdad. Ayer, en la conferencia de prensa donde Estela de Carlotto -presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo- presentó el caso, toda la familia todavÃa confesaba estar "sorprendida" por el hallazgo del hijo, el joven que ni siquiera sabÃan que habÃa nacido.
"Nunca lo hubiéramos imaginado", decÃan aquà y allá los tÃos y sus hermanos. MartÃn ayer no quiso estar en el acto público. Tampoco quiso hacer declaraciones.
"Respetaremos sus tiempos", decÃan los familiares, que aún esperan saber algo de Marcela, de Guillermo y de Rubén. En medio de esa búsqueda encontraron al hijo que nadie buscaba.
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