miércoles 4 de noviembre, 01:00 AM
Por Alberto Cantore
De la Redacción de LA NACION
La situación es seria y sensibiliza. El temor se habÃa vuelto pronunciado, porque lo que se reveló como un grave problema se emparentaba directamente con un Ãdolo, lo que estremecÃa a todo River. Empero, con una fórmula repetida que hasta la fecha arrojó malos resultados, Ariel Ortega encontró la solución para contentar al entrenador Leonardo Astrada y asà retomar los entrenamientos, después de que el Jefe le prohibiera practicar hasta que el jujeño iniciara un tratamiento por su adicción al alcohol. La medida tenÃa el aval del presidente José MarÃa Aguilar, que mantuvo una charla con el jugador.
La presentación de los certificados de las consultas que con celeridad hizo el Burrito para afrontar la nueva crisis, en los que se consignan la elección de los especialistas ?un psicólogo y un terapeuta en adicciones? y el lugar para llevar adelante la rehabilitación ambulatoria, se convirtieron en la conclusión para un delicado tema. El doctor Luis Seveso y el DT ayer mantuvieron contactos con quienes tratarán a Ortega, y será el médico del plantel el que supervisará que la recuperación se realice según los parámetros establecidos.
Asà de sencillo, asà de fácil se resolvió una cuestión que tuvo en vilo a los millonarios, porque hasta se especuló con que Ortega acelerarÃa el retiro del fútbol, una posibilidad que asoma cada vez que el jujeño padece una recaÃda. Pero la vorágine y el vértigo que envuelven a River hacen que, desde hace un tiempo a esta parte, se ofrezcan momentos confusos, como que en menos de 24 horas aparezcan soluciones mágicas y todo vuelva a una supuesta normalidad. Entonces, después de no ocultar su fastidio por las palabras y la medida que habÃa dispuesto un dÃa antes Astrada, el delantero participó, junto con el resto de sus compañeros, de los ejercicios. Y, desde la intimidad del grupo, hasta se analiza que el Burrito ocupe un lugar entre los 18 futbolistas que el sábado visitarán a Newell?s.
Desde el domingo pasado, después de la caÃda con Lanús, los jugadores y Astrada enfatizaron que primero está la persona y después el futbolista, y la decisión sensata del técnico de impedirle que se entrenara se presentó alentadora para cumplir con la premisa. "Tiene 35 años y una vida por delante. Acá no es solamente el fútbol", mencionó en la conferencia de prensa el entrenador. Sin embargo, en el pensamiento del jujeño sólo hay espacio para el futbolista, y no es casualidad que sólo aceptara encarar un tratamiento siempre que éste no involucrara una internación.
Realizar pronósticos sobre la validez del tratamiento serÃa aventurado, aunque apelar a la vieja fórmula para combatir una enfermedad que no es nueva abre interrogantes acerca de la factibilidad de que Ortega encuentre los mecanismos para terminar con el calvario que lo atormenta. Mientras, la recomendación de quienes tratarán a Ortega indica que lo mejor para el jugador es compartir tiempo con sus compañeros y entrenarse, es decir, la receta que se puso en marcha varias veces, pero que no funcionó. Otros facultativos sostienen que la manera más eficaz de combatir la enfermedad es la internación. "Los tratamientos ambulatorios necesitan de una contención familiar muy fuerte, porque el paciente sólo pasa una o dos horas por dÃa ?en el caso de ser intensivo? en el lugar de rehabilitación y luego requiere que el entorno lo acompañe con firmeza. Sin dudas, la internación es más traumática y es rechazada por las personas públicas, excepto que se trate de situaciones lÃmites. La abstinencia de alcohol es más severa que la de cocaÃna, por ese motivo la primera etapa es muy difÃcil de controlar", fue la comparación que le hizo a La Nacion el licenciado José MarÃa Rshaid, que dirige el Centro de Recuperación de adictos Casa del Sur.
Volvió Ortega. El Burrito logró sortear el compromiso con un método que tuvo fallidos intentos. La recuperación dependerá de la conducta que demuestre, una regla que en los últimos tiempos rompió con ligereza y en repetidas oportunidades.
En el partido de Reserva, frente a Lanús, que se impuso 4 a 0, jugaron el defensor Facundo Quiroga, que viene de recuperarse de la rotura de los ligamentos de la rodilla izquierda, y el arquero Juan Marcelo Ojeda, que se trata de una leucemia crónica, aunque figura en los planes del DT Astrada.
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