La Nacion

Tras la obamamanía, aparecen en Europa las primeras dudas

miércoles 4 de noviembre, 01:00 AM

Steven Erlanger
The New York Times

MARRAKESH, Marruecos.- Para la mayoría de los europeos, la elección de Barack Obama como presidente hace un año fue una gran noticia, que ponía fin a lo que se consideraba el unilateralismo del ex presidente George W. Bush y su indiferencia ante las opiniones de sus aliados.

Pero tras nueve meses de presidencia de Obama, las relaciones transatlánticas están nuevamente empañadas por la duda. Europa y Estados Unidos siguen estando al menos en parcial desacuerdo con respecto a Afganistán, Medio Oriente, Irán y el cambio climático.

Muchos europeos argumentan que Obama no ha roto de manera suficientemente clara con las políticas que les disgustan de la administración Bush, mientras que algunos estadounidenses afirman que los europeos son demasiado pasivos y que contemplan cómo Obama se debate con problemas difíciles, como Afganistán y el centro de detención de Guantánamo, sin proporcionarle prácticamente ayuda sustancial.

Obama sigue siendo popular para el público europeo, pero un funcionario europeo de alto nivel dijo que le preocupaba cierto rechazo subyacente. "Es peligroso, porque no podemos entrar en una creciente espiral de disgusto de ambas partes", dijo.

Esas generalizaciones carecen de fundamento real, agregó, pero circulan críticas que afirman que "Estados Unidos piensa que los europeos no quieren hacer nada para ayudar, y los europeos sienten que Estados Unidos es ingenuo y que no está haciendo lo suficiente".

Otro funcionario europeo de alto nivel dijo que "a pesar de las múltiples alusiones al multilateralismo" y de la contribución europea de asistencia y de tropas de la OTAN para combatir a los talibanes, Afganistán seguía siendo un asunto totalmente estadounidense. "Los europeos están sentados esperando que Washington decida cuál será la política en Afganistán", concluyó.

Con respecto a Irán, a los europeos y especialmente a los franceses, les preocupa que Obama pueda sacrificar el principio de impedirle a Teherán enriquecer uranio en aras de conseguir lo que parece ser un acuerdo para embarcarse en conversaciones generales con Irán sobre asuntos regionales y bilaterales.

El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, llegó a reprender a Obama en público en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en septiembre pasado, al decirle: "Apoyo la mano extendida por Estados Unidos. ¿Pero qué ha ganado la comunidad internacional con esos ofrecimientos de diálogo? Tan sólo más uranio enriquecido y centrifugadores".

Gran parte del problema es responsabilidad de los propios europeos, dijo Hubert Védrine, un ex ministro del Exterior de Francia.

"Para Obama, Europa no es ni una prioridad ni un problema ni una solución de sus problemas", dijo en una entrevista realizada aquí. "Obama mantiene cierta distancia y cierta actitud altiva" con los líderes europeos, dijo Védrine.

"Pero ésa no es razón suficiente para que los europeos actúen como espectadores" mientras Obama trata de enfrentar sus desafíos. "Creo que es necesario ayudarlo", agregó.

Los países europeos han sido lentos a la hora de prestar ayuda a Obama para enfrentar los problemas más importantes de su agenda.

Hasta el momento sólo han accedido a albergar un puñado de detenidos del centro de Guantánamo, que Obama prometió cerrar en el curso de un año. Y los países europeos que pertenecen a la OTAN también han sido lentos para ofrecerle a Obama alguna sustancial ayuda extra en Afganistán, en parte porque muchos europeos se oponen firmemente a la guerra y porque Washington no ha decidido hasta ahora ninguna nueva estrategia definida que le permita conseguir un resultado exitoso.

Jean-David Levitte, asesor diplomático de Sarkozy y ex embajador en Estados Unidos, dijo que pese a todo Europa seguía siendo el mejor aliado de Washington.

La elección de Obama fue fascinante para los europeos, afirmó, y "transformó la imagen de Estados Unidos apenas en unos pocos meses".

¿Europa está dispuesta a responder? "Por supuesto que sí", dijo, mencionando los 35.000 militares europeos que hay en Afganistán. "Si no son los europeos, ¿quién más podría estar allí? Nadie más."

Traducción de Mirta Rosenberg

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