sábado 5 de julio, 01:00 AM
WASHINGTON.- Primero fue su contramarcha sobre cómo financiará su campaña. Luego, sobre las escuchas telefónicas, a las que primero rechazó y luego respaldó. Ahora, sus vaivenes sobre qué hacer en Irak le hicieron tropezar en su intento por recuperar la Casa Blanca para los demócratas.
Barack Obama es reconocido entre los opositores a la guerra en Irak por haber levantado su voz en rechazo, allá por 2002, cuando la administración Bush comenzaba su escalada retórica para promover la invasión.
AsÃ, no sorprendió que su promesa de una retirada se convirtiera en una de sus banderas proselitistas.
Hasta que, anteayer, primero dijo que "refinará" sus planes en Irak, para, sólo horas después, dar una imprevista segunda conferencia de prensa para reafirmar que mantiene su promesa de ordenar el repliegue total en un plazo máximo de 16 meses.
En su primera conferencia de prensa, Obama se limitó a decir que planea completar una "evaluación rigurosa" de su polÃtica hacia Irak durante las próximas semanas, tras visitar el paÃs y escuchar a los generales a cargo de las operaciones en el terreno. "Estoy seguro de que tendré más información y seguiré ajustando mis polÃticas."
Horas más tarde, su equipo convocó por segunda vez a la prensa ante la ola de especulaciones. Dijo: "Planeo terminar con esta guerra. En mi primer dÃa en el Salón Oval, convocaré al Estado Mayor Conjunto y le daré una nueva misión: terminar con esta guerra, responsablemente, pausadamente, pero de manera definitiva".
Su segunda irrupción ante la prensa reavivó el temor -alentado por los republicanos- de que Obama, el candidato de la renovación, morigera sus banderas cuanto más se acerca al poder.
El vaivén de Obama hizo florecer las especulaciones sobre qué hará el senador de Illinois en el Salón Oval. Más aun cuando el contexto en que prometió, por primera vez, que retirarÃa las tropas en un lapso de 16 meses era muy distinto del actual, con menos violencia, pero más influencia de Irán y la guerra civil en estado latente.
Su rival republicano, John McCain, defiende la escalada militar liderada por el general David Petraeus, y acusa a los demócratas de ser ingenuos y mentirosos. Es decir, de desconocer o callar que se desatarÃa una guerra entre sunnitas, chiitas y kurdos y, quizá también en Irán, Arabia Saudita y TurquÃa, si las fuerzas estadounidenses se retiraran. Y que éstas deberÃan retornar a ese paÃs en un baño de sangre.
Todas las encuestas muestran que los estadounidenses confÃan más en McCain que en Obama en polÃtica exterior y seguridad nacional, incluida la guerra en Irak, aun cuando, según el último reporte de Gallup, hay una brecha de cuatro puntos en favor de Obama.
Apoyados en esa ventaja inicial, McCain y otros republicanos salieron de inmediato al ruedo para denunciar que Obama oculta detrás de vaguedades su decisión de quebrar -o por lo menos relativizar- su promesa de un repliegue, ahora que sus chances de alcanzar la Casa Blanca aumentaron de manera exponencial.
Por Hugo Alconada Mon
Corresponsal en EE.UU.
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