El Universal

Conarte hace a Centro Histórico su laboratorio de educación artística

miércoles 4 de noviembre, 01:00 AM

MEXICO, D.F., noviembre 3 (EL UNIVERSAL).- Los cuatro hijos de Genoveva -Erwin, Ricardo, Carlos y Mariana- forman parte de los tres mil cien niños que de 2006 a la fecha ha atendido el programa Aprender con Danza, del Consorcio Internacional Arte y Escuela, ConArte.

Esta Asociación Civil ha convertido 22 planteles de primaria del Centro Histórico de la Ciudad de México en un laboratorio donde la enseñanza artística -con reconocimiento de la SEP- deriva en la convivencia entre diversos grupos culturales, el reconocimiento del propio cuerpo, el aprendizaje acerca de cómo trabajar en grupo, la canalización de emociones y una alfabetización en otros lenguajes.

Uno de los fines, expresa la directora de ConArte, la antropóloga Lucina Jiménez, es que los niños no sean sólo consumidores sino productores.

Cuando Jiménez habla de alfabetización en otros lenguajes no plantea sólo que bailen ritmos diversos sino que desde la danza y la música -en las secundarias ConArte lleva a cabo el programa Música Mexicana en la Escuela-, se adquiera el interés por aprender plástica, escenografía, foto, video, animación.

Otro objetivo de los programas de educación artística de ConArte es contrarrestar la violencia que hay en las escuelas, la cual es producto, entre otras cosas, de la descomposición familiar, la pérdida de valores y la inestabilidad que por las condiciones laborales de sus padres sufren los menores.

La familia de Genoveva vive en la calle Corregidora; los hijos estudian en la "Rodolfo Menéndez"; los dos mayores hicieron parte desde el comienzo del programa diseñado para niños de cuarto a sexto de primaria.

Ahora, ambos están en secundaria y ven cómo la niña de la familia, Mariana, con tan solo cinco años ha empezado a ser parte del programa.

Esto ya es posible porque ConArte amplió sus actividades a la educación artística para los más pequeños -por fuera del ciclo escolar- en La Nana, Fábrica de las Artes, con sede en el emblemático Salón México.

Así, en las tardes de lunes a jueves el baile ha vuelto, como en los viejos tiempos al Salón México, sólo que esta vez es de la mano de los niños, con el acompañamiento de un piano y con maestros que han ido especializándose en formación artística -otra tarea de ConArte.

Resultados comparativos En su propuesta de ser laboratorio de educación artística para niños, durante varios años ConArte evaluó y comparó dos escuelas, una que recibió el programa de Aprender con Danza y otra que no.

Se trató de instituciones con 250 alumnos; y el estudio se aplicó a alumnos de cuarto, quinto y sexto grados.

El test arrojó que el grupo que había pasado por el programa Aprender con Danza había mejorado su rango.

Jiménez detalla que hubo avances de un 46% en la escuela donde estuvo ConArte frente a un 29% en la otra institución.

"En aritmética fue significativo el avance en el grupo experimental.

La música y las matemáticas son ciencias exactas, se rigen por los mismos principios.

Cuando un niño tiene posibilidad de acercarse a la música construye una armonía personal que es transferible a otros campos, no sólo el artístico".

Otro cambio fue el lingüístico.

La escuela donde se llevó a el programa de educación artística tiene un alto índice de niños migrantes indígenas, para quienes el español no es la lengua materna.

Un indicador más definitivo todavía fue el del autoconcepto académico, que comenzó por ser muy bajo, pero la experiencia artística provocó un cambio cualitativo porque los niños aprendieron a reconocer sus capacidades intelectuales.

"Suman mente, cuerpo, acción, generan energía, eso se expresa en su capacidad de decir y de hacer.

Encontramos además que toda niña debe trabajar su cuerpo en esa etapa de la pubertad; es una pena que no lo haga, debe ser su derecho.

Si ellas pudieran tener un trabajo de coordinación artística, muy probablemente habría otro desarrollo y otras condiciones para entrar a la secundaria".

Formando formadores En contraste con países como Finlandia donde los alumnos llevan hasta cinco horas a la semana de educación artística, México -explica Jiménez- dejó de impartirla y por décadas no formó maestros para la educación básica artística.

ConArte trabaja de la mano con la SEP -con apoyo del sector privado- para enriquecer la educación pública en el país a partir de la enseñanza artística.

"Las clases -de danza de cuarto a sexto año de primaria, y de música en la secundaria-, son obligatorias.

Cada una está en el horario escolar, en la hora que establece para Primaria el plan de estudios de la SEP y en la Secundaria es una de las dos horas que se tienen que impartir de educación artística".

El Consorcio ofrece formación de formadores con cursos, talleres y diplomados de sensibilización, metodología y didáctica para la enseñanza de las artes en los niveles de educación básica y media.

Lo anterior se realiza a partir de una convocatoria pública con profesionales de arte; trabaja con maestros de aula, maestros de educación artística, artistas en formación docente y profesionales de las artes escénicas.

"Formamos a los formadores porque de ahí hemos construido una metodología y ya la sistematizamos en un programa de formación".

Esos maestros han enfrentado un universo muy complejo en estas escuelas donde hay niños que viven violencia intrafamiliar, que son hijos de migrantes, que viven contextos de padres en la cárcel, o que no oyen.

"Lo que es un hecho es que los modelos educativos que están logrando mayor éxito son los que están integrando valores, que toman en cuenta el papel de las emociones en el aprendizaje y que integran arte y ciencia.

En México le hemos dado la espalda a eso: es una cultura muy macha: "no llore porque parece una mujer".

El incremento de la violencia en la escuela tiene que ver con la desintegración de la familia y pérdida de valores; los niños están solos en una situación de sedentarismo y sus aliados más importantes son la televisión y los videojuegos.

ConArte ve los programas de educación artística en las escuelas como un tema de equidad, de inclusión social, de construcción de ciudadanía".

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