sábado 7 de noviembre, 12:21 PM
Santiago de Chile, 7 nov (EFE).- La crisis económica, el cambio climático y la inseguridad alimentaria han frenado el avance de los Objetivos de Desarrollo del Milenio que los paÃses se fijaron hace diez años, reconoció hoy Helen Clark, la administradora del PNUD.
Clark, que antes de hacerse cargo del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo fue primer ministra laborista de Nueva Zelanda, admitió en entrevista con Efe que antes de la recesión que comenzó hace un año, "muchos paÃses en vÃas de desarrollo habÃan progresado bastante en muchos de los objetivos".
"Pero todas estas crisis juntas han detenido el progreso de los objetivos e incluso algunos, como el hambre, retrocederán", apuntó.
Establecidos en el año 2000, los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) son ocho metas que los 192 paÃses miembro de Naciones Unidas se propusieron alcanzar para 2015.
En la Cumbre del Milenio, celebrada en Nueva York en septiembre de 2000, se fijaron como objetivos erradicar la pobreza extrema y el hambre, lograr la enseñanza primaria universal, promover la igualdad entre los géneros y la autonomÃa de la mujer, y reducir la mortalidad infantil.
Los paÃses también se propusieron mejorar la salud materna; combatir el sida, el paludismo y otras enfermedades; garantizar el sustento del medio ambiente, y fomentar una asociación mundial para el desarrollo.
Pero de América Latina y el Caribe, solo Chile ha cumplido las Metas del Milenio, explicó Clark durante una visita a este paÃs sudamericano, donde pronunció una conferencia en la sede de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) y se entrevistó con la presidenta, Michelle Bachelet.
Es por eso que "el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo se ha centrado en ayudar a los paÃses con rentas más bajas a enfrentar la recesión" señaló Clark, quien elogió el papel de España como contribuyente de fondos para los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
La administradora del PNUD es una firme defensora de establecer alianzas eficaces entre el Estado y el mercado que se traduzcan en polÃticas públicas para afrontar las múltiples crisis (financiera, climática, alimentaria y energética) que golpean a la naciones en desarrollo.
"Los paÃses desarrollados tienen un modelo de economÃa de mercado, ésa es una condición para el progreso; pero lo que también caracteriza a los paÃses desarrollados es que tienen sólidas polÃticas públicas en materia de educación, salud, infraestructura".
"En otras palabras -agrega Clarck- estos paÃses reconocen que el mercado puede hacer cosas como generar riqueza, pero no distribuye equitativamente, no distribuye justicia; esto corresponde a las polÃticas públicas".
La lÃder laborista neozelandesa insiste en que "el mercado por sà solo no terminará con la pobreza, ni entregará equidad o justicia".
Clark no cree que el combate a la desigualdad y la distribución de los frutos del crecimiento dependa de las ideologÃas.
"En América Latina hay una gran variedad de gobiernos, unos pocos conservadores, otros más socialdemócratas tradicionales, otros más populistas, y trabajamos con todos ellos sin importar de qué gobierno se trate", aseguró.
La responsable del PNUD -organismo que por primera vez en su historia es dirigido por una mujer- recordó que todos los paÃses firmaron la Declaración del Milenio y que por ello han de tomarse "seriamente" el cumplimiento de los objetivos. "No es una cuestión de derechas o izquierdas", recalcó.
Otro de los asuntos que preocupan a la nueva administradora del PNUD es la incidencia que el cambio climático está teniendo en acentuar el empobrecimiento de los paÃses en vÃas de desarrollo.
Este fenómeno, explica la responsable del PNUD, se percibe claramente en Centroamérica y el Caribe, "una zona muy sensible al cambio climático", con frecuentes huracanes y sequÃas intensas, circunstancias muy desestabilizadoras para la agricultura, la alimentación de la población y la producción en general, señala.
Al respecto, la opinión de los organismos de la ONU es que se necesita articular un nuevo paradigma que combine los Objetivos del Milenio que y las metas medioambientales, con el fin de garantizar un desarrollo sostenible.
El nuevo orden derivado de las transformaciones que está viviendo el mundo hace necesario también revisar el sistema de las Naciones Unidas, especialmente la reforma del Consejo de Seguridad.
"Hubo un gran esfuerzo hace unos cuatro o cinco años y no hubo suficiente apoyo a favor, pero en mi opinión la emergencia del G-20 debe hacer reflexionar a los paÃses de nuevo sobre la desaparición de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad".
Según Clark, su actual composición "refleja la realidad de un mundo pasado, no la realidad del siglo XXI".
"Asà que definitivamente debe ser reformado y estoy esperanzada de que haya un primer intento de traer a las grandes regiones emergentes al Consejo de Seguridad en las Naciones Unidas".
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