martes 6 de mayo, 03:00 PM
Buena, rica y rápida... ¿pero a qué precio? Cuando el binomio ambulantaje-comida rápida, se combina afuera de los 219 hospitales y clínicas públicas y privadas que hay en el Distrito Federal, el resultado puede ser todavía más peligroso.
"Yo aquí tengo mi bote tengo limpio, siempre esta limpio, bueno, ahorita no porque ha habido mucha gente, pero por lo regular está limpio", comentó Rodrigo, vendedor ambulante.
De acuerdo con datos del sector salud las personas que acostumbran a comer en la calle tienen una alta probabilidad de padecer diarrea.
"Nosotros damos aproximadamente un millón 200 mil consultas de todas las causas, todos los grupos de edad, pero poco más de 28 mil corresponden a enfermedades gastrointestinales en todos los grupos", dijo José de Jesús Trujillo, director de Vigilancia e Inteligencia Epidemiológica de la Secretaria de Salud del Distrito Federal.
El problema se agrava con la automedicación.
"Las personas en forma general llegan a tener alguna enfermedad gastrointestinal y lo primero que piensan es administrar un antibiótico, quiero señalar que mas allá de poder ser un beneficio en la mayor parte de las ocasiones trae problemas más importantes", expresó José de Jesús Trujillo.
Pacientes y médicos de los hospitales batallan a diario con este problema.
"Sobre todo los pacientes que tenemos aquí son pacientes que ya son tratados con antibióticos, son de tercera generación, que ya van encaminados a bacterias que tienen ya múltiples resistencias, es mucho mas difícil, van multiplicando, van haciendo mucho mas difícil el tratamiento para estas", indicó Jesús Hernández, médico.
Y aunque acuden atraídos por el antojo, el olor, el precio, y el sazón del cocinero
al final de cuentas del plato a la boca caen las bacterias.
"De por sí esta contaminado por el polvo, esta el carro de la basura, está todo contaminado, a parte de todas las enfermedades que traen los pacientes, aquí se ven las enfermedades más raras, viene mucha gente de provincia, pero por la necesidad no se imaginan que van adquirir más cosas de las que ya traen ellos, entonces no deben de ingerir nada", manifestó Silvia García, enfermera.
De acuerdo con una investigación del Cinvestav realizada en mercados callejeros, los alimentos que se expenden en la vía pública contienen altos niveles de bacterias.
"Encontramos salmonella enterofiliy, también encontramos escherichia coli patógena, son un tipo de escherichias que producen una toxina parecida a schihella", informó Catalina López, investigadora del Cinvestav.
"Las salsas se creían que no eran focos importante de contaminación, porque tienen un ph bajo, sin embargo, nosotros nos hemos dado cuenta que crecen bacterias sin ningún problemas en estas salsas, bacterias que pueden ser un riesgo potencial para tu salud", declaró María Teresa Estrada, investigadora del Cinvestav.
Cada mes cerca de 200 informes de productos alimenticios en mal estado alertan a la población mundial. Cada año las denuncias derivan en 20 notificaciones de emergencia sobre alimentos contaminados, pero eso ocurre en los otros 193 países miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS). En México no pasa nada.
"No hay un estudio documentado en el cual se diga qué microorganismos son los que prevalecen y si esos microorganismos pueden causantes de diarrea", agregó Catalina López
El asunto de la venta de alimentos contaminados se reduce a un asunto de poder entre autoridades y ambulante. Un ejemplo es el compromiso con los vendedores de comida de la zona de hospitales de Tlalpan.
"El acuerdo fue un reordenamiento que hubo hace dos años, que se iba a hacer esta plaza para nosotros los comerciantes. Se va a construir un toldo de manera que se dé mejor imagen", concluyó Ángel Pascacio, vendedor ambulante.
Promesas que se repiten en cada zona de hospitales.
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