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Elaboran historia de la migración de comunidad michoacana a EUA

martes 9 de febrero, 07:25 PM

Morelia, 9 Feb. (Notimex)- Uno de los fenómenos sociales más fuertes de la actualidad es el desplazamiento humano, por el desarraigo cultural que implica, lo que llevó a la investigadora Claudia Patricia García Negrete a escribir el libro 'Historias de migración hacia California del pueblo de Curimeo, Michacán'.

Apoyada por el Programa de Apoyo a las Culturas Municipales y Comunitarias (PACMyC), del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), dijo que esta situación se da actualmente no sólo con la migración del padre o la madre, sino de la familia completa.

Precisó que en este libro documenta la historia de ocho migrantes de dicha población del municipio de Panindícuaro, tarea que realizó a través del mismo número de entrevistas a personas mayores de 80 años, quienes le contaron que sus abuelos y padres trabajaron en Chicago, Detroit o San Francisco.

Precisó que, en algunos casos, estos traslados se dieron debido a convenios que firmaron los gobiernos de México y Estados Unidos en los años 40 y 50 del siglo pasado.

Nacida en el Distrito Federal, pero descendiente de familia originaria de Curimeo, García Negrete, licenciada en Ciencias Políticas por la Universidad Nacional Autónoma de México, explicó que el objetivo de su investigación fue rescatar la historia de ese lugar pequeño con una historia de migración.

Detalló que es un pueblo de aproximadamente tres mil personas, que durante 11 meses permanece casi abandonado, salvo durante algunos días de diciembre, cuando regresan los emigrantes.

La autora quiso saber por qué las nuevas generaciones repiten este hecho, 'llevándose con ello parte de nuestra cultura', pues, dijo, Curimeo es una tierra muy rica que produce trigo y cebada que consumen sus habitantes.

Además, es un lugar de ganadería, con tierras de riego o de temporal, muchas de ellas dañadas por fertilizantes y ya no producen lo que hace 50 años.

Pero 'los primeros migrantes no se fueron por necesidad, sino por mejorar sus condiciones de vida. A finales de 1800 se trasladaban a Estados Unidos sin problemas, porque no había divisiones territoriales.

'Durante la época revolucionaria, en 1910, debido a la inestabilidad económica, política y social de México, muchas personas, entre ellas mi bisabuelo, decidieron irse a Estados Unidos para obtener mejores condiciones económicas', dijo la autora.

Después de la Revolución, ante la inestabilidad del país, el gobierno de Estados Unidos sostuvo convenios con el gobierno mexicano (Programa Bracero, que operó de 1942 a 1964), para que campesinos mexicanos fueran a trabajar con contratos, que en algunos casos no se respetaron, recordó.

La especialista explicó que cuando dejó de existir el convenio, la gente continuó la migración de trabajo al país del norte, porque lograban tener mejores niveles de vida si juntaban dinero y regresaba para que les rindiera en su país.

'Así les quedó la costumbre de seguir migrando con o sin contrato. Empezaron a cruzar un alambre de púas, del lado de Texas. Pero otros se van sin correr riesgos con `polleros„ certificados, que por 50 mil pesos los llevan hasta el lugar donde los emplean', dijo.

Añadió que en el caso de los campesinos es diferente, ya que ellos emigran porque no tienen otra alternativa, 'no tienen apoyos para el campo'.

En Curimeo todos los habitantes son familiares entre sí,anotó al señalar que 'las nuevas generaciones emigran con pasaporte y papeles en regla, porque sus hijos nacieron en Estados Unidos'.

Es muy común ver en la plaza del pueblo a los niños que llegan a las fiestas de diciembre y hablan inglés, sin que a los padres les importe el fenómeno, expuso al comentar que Michoacán es el segundo estado de México en migración hacia Estados Unidos, sobre todo a California.

Acotó que lo que más le impresionó de las historias que escuchó de sus paisanos fue 'conocer que la migración no es un fenómeno reciente, sino de siglos, y que la decisión de tener que dejar el país, las costumbres, comida, cultura, sabores, hijos y a la gente de su entorno, es muy difícil y sin embargo lo hacen.

'Las 300 personas que se quedan en el pueblo viven de las remesas, porque ahí no hay producción artesanal ni pueden vivir del campo', abundó.

Aclaró que esta situación le entristece 'por ser hija, nieta y tataranieta de migrantes, soy una más, sólo que habito en la Ciudad de México.

'Es lamentable que tenga que ser así porque es nuestro país, nuestra gente, con las mismas capacidades de un canadiense, un francés o un italiano, pero con la diferencia de que aquí no tiene las mismas oportunidades', refirió.

Mencionó que 'en Estados Unidos, por ejemplo, si debido a alguna causa atmosférica la cosecha se pierde, un seguro estatal les cubre la totalidad de su producción. En México, eso no acontece'.

Y expresó que 'me gustaría que las nuevas generaciones no migren sólo por costumbre, que busquen alternativas para salir. En Curimeo, por ejemplo, crecen guayabas excelentes, ‰por qué no buscar que se produzcan mermeladas, dulces u otros productos y con ello generar empleos en México?

'Es la función de los gobiernos federal, estatal y municipal, pero también los ciudadanos tenemos que esforzarnos', acotó.

De Curimeo es una generación de restauranteros, con establecimientos en Arizona y en California, también Tony Zendejas, reconocido jugador de futbol americano, es oriundo del pueblo.

'Ojalá que mi libro despierte el interés de todas esas personas que tienen una vida hecha y derecha en Estados Unidos y mantengan lazos de comunicación con la gente, y generen condiciones económicas y de producción para acabar con la migración y se viva de lo que puedan producir en México.

'Por ejemplo, el despilfarro de dinero que hacen para las fiestas patronales deberían invertirlo en fábricas o telares que den empleo a la gente', dijo.

No obstante, 'mientras no se cuente con apoyos para producir, tener autosuficiencia alimentaria y se creen escuelas profesionales, continuará la migración y trastocándose la cultura. Impresiona ver que las nuevas construcciones ya no son de adobe ni de tejas, ahora la gente construye casas como los estadounidenses, aunque estén vacías todo el año', apuntó.

'Antes, los nativos consumían leche y queso de cabra, carne de res, trigo, frutas y garbanzos. Las nuevas generaciones cambiaron al pan de trigo o de lenteja, hecho en el pueblo, que cuesta ocho pesos, por unas mantecadas de harina refinada de 12 pesos. Creen que la modernidad es consumir lo que sale en la televisión o que viene envuelto en un envase llamativo', mencionó.

García Negrete comentó que los migrantes que entrevistó no son personas tristes porque emigrar y aventurarse implica una condición física y emocional, 'el que migra puede romper con esas ataduras y cuando son viejitos, son muy alegres'.

Especialista en derecho electoral y en ciernes para estudiar una maestría en antropología social, alertó que en un pueblo como el suyo, en donde el único sermón que se escucha es el de la Iglesia, la sociedad es muy permeable para que entren grupos que destruyan lo que en México se conoce como familia tradicional.

Una comunidad muy porosa para que se comercien drogas y se inserten los estilos de vida del vecino país del norte, añadió.

Con 'Historias de migración hacia California del pueblo de Curimeo, Michoacán', señaló, busca valorar 'lo que somos como nación y como pueblo, porque vivimos momentos sociales que nos demandan mucha unidad entre la gente'.

Las fotografías que contiene el libro las expuso el año pasado en dicho pueblo, lo que fue muy bien recibido por ser el primer texto que cuenta los orígenes de Curimeo.

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