martes 10 de noviembre, 10:55 PM
México, 10 nov (EFE).- La Conferencia del Episcopado de México, reunida en asamblea, planteó hoy que el Ejército mexicano debe regresar a sus cuarteles y no eternizarse en el combate al narcotráfico.
El obispo del Valle de Chalco, Luis Artemio Flores, dijo a la prensa que los jerarcas están reflexionando sobre el tema de seguridad, y que tienen claro que el Ejército mexicano goza de una gran estima entre el pueblo y que está haciendo una labor extraordinaria.
"Nuestra propuesta es que la presencia del Ejército sea transitoria", dijo Flores a la emisora Radio Fórmula en relación con la estrategia del Gobierno mexicano de tener como punta de lanza a 40.000 soldados para combatir al narcotráfico, apoyados por unos 20.000 agentes federales.
Las autoridades mexicanas aseguran que los policÃas estatales y municipales, que suman cerca de 400.000 efectivos, han sido en su mayorÃa infiltrados por el narcotráfico, por lo que han recurrido al Ejército.
El obispo explicó que la presencia de los militares debe darse mientras se crea una policÃa "profesional y honesta que recupere la confianza del pueblo".
"La petición es que el Ejército no se eternice en una labor que le compete a la policÃa", agregó el obispo Flores al señalar que la sociedad debe colaborar en el combate al narcotráfico con acciones concretas como el rescate de valores morales, la denuncia de delitos y evitar caer en la corrupción.
Este llamamiento surge en momentos en que en el paÃs hay una polémica sobre la creación de grupos de "limpieza" contra narcotraficantes, como lo planteó el alcalde de San Pedro, el municipio más rico de México.
Grupos humanitarios han señalado que el Ejército no está capacitado para hacer labores de la policÃa y que desde su incursión en el combate al narcotráfico han aumentado la violaciones a los derechos humanos.
Además, varios expertos han señalado que esa estrategia no ha llevado al fin de la violencia, sino por el contrario, la ha exacerbado.
Desde hace tres años México vive una ola de violencia desatada por los carteles de la droga, que pelean entre sà por el control del mercado local y las rutas hacia Estados Unidos, además por el combate de las fuerzas federales contra esos grupos.
Esa ola de violencia ha dejado en tres años más de 15.000 muertos atribuidos al crimen organizado, en particular al narcotráfico, que cada vez se ensaña más con sus enemigos, cuyos cadáveres exhibe quemados, decapitados o descuartizados y con mensajes burlones y vengativos.
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