lunes 12 de mayo, 08:51 PM
México, 12 may (EFE).- Arqueólogos mexicanos explorarán la extensión real de una de las áreas residenciales donde convivÃan sacerdotes, artesanos y agricultores junto a las Pirámides del Sol y la Luna de Teotihuacán, cerca de Ciudad de México, informaron hoy fuentes oficiales.
El Instituto Nacional de AntropologÃa e Historia (INAH) indicó en un comunicado que en un perÃodo anterior se estudiaron 14.000 metros en la zona conocida como La Ventilla, pero aseguró que aún falta mucho por excavar.
El arqueólogo Rubén Cabrera, quien de 1992 a 1998 realizó diversas exploraciones en esa área, recordó que ahà se encontraron más de 300 entierros humanos, tanto individuales como múltiples, en los que hallaron unos 500 esqueletos y gran cantidad materiales de cerámica, lÃtica, hueso y concha entre otros.
Durante su participación en el Primer Coloquio-Homenaje al Doctor Jaime Litvak, el investigador explicó que en esta nueva etapa continuarán los estudios de antropologÃa fÃsica, arqueologÃa y biologÃa de los materiales encontrados.
Teotihuacán, cuyo nombre significa el "lugar donde los hombres se convertÃan en dioses", floreció al inicio de la era cristiana y evolucionó hasta alrededor del año 750, cuando empezó un proceso de deterioro que culminó con el abandono del lugar por razones desconocidas.
En su época de esplendor, hacia el año 500 de nuestra era, la ciudad abarcaba unos 20 kilómetros cuadrados y tenÃa entre 120.000 y 200.000 habitantes.
Teotihuacán es la zona arqueológica más visitada cada año en México y fue declarada en 1987 Patrimonio de la Humanidad por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de la ONU (Unesco).
Según Cabrera, La Ventilla se dividÃa en cuatro áreas, la primera de ellas dedicada actividades cÃvico-religiosas, con patios, templos y altares.
La segunda era de tipo residencial, con espacios amplios, aposentos y ricos acabados, mientras que la tercera era de talleres artesanales con espacios reducidos de menor calidad, donde se han hallado vestigios de materiales para la elaboración de objetos suntuarios como plumas, lapidaria y artefactos.
La última se trata de una amplia explanada vinculada con un espacio cÃvico.
"Esta serie de diferencias arquitectónicas hacen sugerir que en el barrio de La Ventilla convivieron diversos sectores de la población, desde aquellos que tenÃan un alto estatus como los de rango menores, en este caso artesanos y agricultores", señaló Cabrera.
El arqueólogo explicó que hacia el año 100 d.C. el área fue un espacio dedicado a la agricultura, pero que con el crecimiento de la antigua ciudad de Teotihuacan se fue ocupando como lugar de residencia por su cercanÃa con el centro ceremonial donde se ubican las monumentales pirámides.
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