viernes 16 de mayo, 01:00 AM
Una pequeña duda le valió un gran disgusto. Fueron apenas dos segundos, pero parecieron eternos, los peores. Bastó con concentrarse en los gestos de AgustÃn Orion para descifrar sus pensamientos sin grandes esfuerzos. Una jugada, impiadosa, agria... decisiva. El arquero se equivocó y San Lorenzo lo sintió. ¡Vaya si lo hizo! Mientras se entretenÃa con la pelota buscando sacar un remate fuerte y largo, Claudio Bieler estuvo atento, se anticipó y definió con una emboquillada que perturbó el ánimo del Ciclón. Enseguida, San Lorenzo se topó con el empate, pero la bronca y el desconsuelo no supieron de igualdades, más allá de que la serie con Liga Deportiva Universitaria no está sellada.
Desde las palabras, Orion no dramatizó: "Sólo fue una decisión mal tomada. Nada más. No se trató de un exceso de confianza, sino de un error. Por suerte, el empate llegó rápido y me ayudó a pasar el trago amargo". A continuación, una y otra vez, el guardavalla le agradeció el respaldo a la gente, que no se olvida de que fue una pieza fundamental en la última vuelta olÃmpica del Ciclón, en el Clausura 2007.
Con el oficio de siempre, el DT Ramón DÃaz fue uno de los primeros en referirse al tema. Como era de esperarse, lo defendió sin condicionamientos: "Ahora es el momento de transmitirle tranquilidad y darle todo nuestro respaldo . Es un gran arquero y cualquiera puede tener una equivocación como ésa".
Puntualmente, podrá describirse la acción como una falla aislada. La noche no le deparó más sobresaltos a Orion. Hasta ese momento, los 37 minutos de la primera parte, se habÃa mostrado seguro como siempre, seguro y resuelto cuando tuvo salir al cruce de algún centro. La decepción llegó con un pase atrás de Gastón Aguirre. Vale reconocer que no hubo defectos en la cesión. En busca de mayor potencia para la salida larga, Orion levantó la pelota e intentó un jueguito ; en el segundo toque, atento y decidido, Bieler se anticipó y anotó con un tiro por encima.
La equivocación no influyó en su ánimo. Después de eso gritó y ordenó a los defensores. Ya no pasó momentos difÃciles. O, al menos, supo cómo sobrellevarlos. Salió en los momentos justos en los centros y estuvo correcto en el anticipo. No tuvo otras jugadas determinantes porque los ataques de los ecuatorianos no fueron tan profundos.
La acción tampoco influyó en el sentimiento de los hinchas. No se escucharon recriminaciones para Orion. Es más: cuando los jugadores se retiraron a los vestuarios para el descanso, el arquero recibió la mayorÃa de los aplausos. Se vio: la falla no resquebrajó el sabido reconocimiento para el guardavalla.
Aquà conviene un alto en el tema: en general, pese al nerviosismo y a la ansiedad por un resultado que no fue el esperado, los simpatizantes mantuvieron un comportamiento correcto salvo por un encontronazo sin mayores consecuencias con un grupo de periodistas ecuatorianos.
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