viernes 16 de mayo, 01:00 AM
ROMA.- Cerca de 400 personas, en su mayorÃa inmigrantes, fueron arrestadas ayer en una masiva redada de la policÃa italiana destinada a demostrar que el nuevo gobierno de derecha de Silvio Berlusconi tendrá tolerancia cero con clandestinos y criminales.
En un operativo que comenzó hace una semana en nueve regiones de Italia y culminó ayer a la madrugada, la policÃa arrestó a 268 extranjeros -la mayorÃa marroquÃes y rumanos, pero también nigerianos, tunecinos, albaneses y egipcios- por delitos que van desde favorecimiento de la inmigración clandestina hasta prostitución, tráfico de drogas, robos y asaltos.
Además, expulsó a 118 inmigrantes clandestinos. En la redada también quedaron tras las rejas 115 italianos acusados por los mismos crÃmenes.
Mientras la sensación es que crece una inquietante ola xenófoba en Italia, en el resto de Europa otros gobiernos también se han endurecido contra la inmigración.
Las autoridades italianas explicaron ayer que el objetivo del "maxi blitz", como lo bautizó la prensa, fue dar una señal fuerte contra aquellos delitos que contribuyen a alimentar la percepción de inseguridad entre los italianos y que despiertan la alarma social.
"Es una operación contra la criminalidad de la calle y en contra de delitos relacionados con la inmigración clandestina. No es una acción contra una etnia o una categorÃa especÃfica", afirmó el director de la Dirección Central Anticrimen, Francesco Gratteri, que coordinó la redada, posible gracias a una "importante" ayuda de la policÃa internacional.
"Es algo positivo porque es lo que quiere la gente. La gente nos pide seguridad y nosotros tenemos que dársela", resumió, sin ocultar su satisfacción, el lÃder de la xenófoba Liga Norte, Umberto Bossi, flamante ministro de Reformas del gobierno de Berlusconi.
Lo cierto es que también hubo un operativo en el mayor campo de gitanos legal de esta capital, en Via di Salone, donde después de controlar las precarias casillas en las que residen unas 700 personas, quedaron arrestados 50 extranjeros sin documentos.
Anteayer, esta corresponsal habÃa podido palpar en tres campos de esta capital (dos legales y uno ilegal) un fuerte clima de tensión ante la inminencia de posibles redadas de la policÃa, prenunciadas por el nuevo alcalde, el ex fascista Gianni Alemanno.
La masiva redada ocurrió luego del estallido de una alarmante ola de violencia en Nápoles contra gitanos, cuyos asentamientos fueron tomados por asalto por grupos de italianos enfurecidos después de que una joven gitana intentó secuestrar a un bebe de seis meses.
La preocupación de los ciudadanos quedó reflejada en un sondeo de Ipr Marketing para el diario La Repubblica, que reveló que para el 70 por ciento de los italianos el problema de los gitanos es una prioridad que deber resolverse con la expulsión.
Justamente para intentar resolver el capÃtulo de los zingari -que serÃan unos 500.000 en toda Italia- el ministro del Interior, Roberto Maroni, de la Liga Norte, anunció que Milán, Roma y Nápoles, las tres ciudades más importantes de Italia, tendrán un "comisario extraordinario para la emergencia gitana".
La designación de estos tres comisarios, con poderes extraordinarios, será parte del paquete de seguridad del gobierno de Berlusconi, que será aprobado por decreto la semana próxima e incluye duras medidas en contra de los inmigrantes clandestinos.
Después de reunirse justamente con su par de Rumania, Cristian David, Maroni afirmó que "no existe un problema con la comunidad rumana en Italia, sino un problema con seguridad de los ciudadanos, al que el gobierno debe dar respuestas eficaces".
"El problema es la gente que delinque, sin importar su paÃs de origen. Hay que golpear a los criminales por sus delitos, y si quien delinque es extranjero, debe ser expulsado", dijo. Aclaró, de todas formas, que el paquete de seguridad que vendrá no incluirá "expulsiones en masa".
Discusión europeaAl hablar sobre el mismo tema, que ha abierto un serio debate sobre la creciente intolerancia de los italianos hacia los extranjeros en general y hacia los gitanos en particular, el flamante canciller de Italia, Franco Frattini, subrayó que es necesario replantear el Tratado de Schengen, que prevé la libre circulación dentro de la Unión Europea y fue suscripto hace 22 años, cuando aún existÃa el Muro de BerlÃn.
"Habrá una discusión europea, no habrá decisiones unilaterales, pero yo creo que urge un análisis de la complejidad de las medidas de seguridad de una Europa que ha cambiado completamente", dijo el ministro.
Frattini indicó que los "puntos débiles" del tratado tienen que ver con los controles en las fronteras, y sugirió que habrÃa que tomar en cuenta la posibilidad de poner a punto un banco de datos europeo de las impresiones digitales.
En tanto, el Papa hizo un llamado a resolver el "grave problema" de la reagrupación de las familias de los inmigrantes, cuestión por la que abogó también en su reciente viaje a Estados Unidos.
Por Elisabetta Piqué
Corresponsal en Italia
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