viernes 16 de mayo, 01:00 AM
PARIS.- Con una vasta movilización de empleados públicos que afectó la actividad escolar y paralizó parcialmente la administración, Francia ingresó ayer en una semana de turbulencia social que culminará el jueves próximo con una huelga general de transportes. Esa jornada de protesta constituirá una nueva prueba de fuerza entre los sindicatos y el presidente Nicolas Sarkozy.
Esta nueva movilización del sector público -que totaliza 5,2 millones de empleados- fue organizada para oponerse al proyecto del gobierno de suprimir 22.900 puestos de trabajo en 2008, incluidos unos 11.000 en la educación.
La huelga fue acatada por el 40% del sector, según el gobierno. Pero las organizaciones sindicales reivindican un apoyo del 60%. La jornada incluyó marchas en las grandes ciudades, que reunieron a casi 500.000 personas.
La movilización recibió el apoyo de los estudiantes secundarios, que desde febrero se manifiestan masivamente contra los recortes presupuestarios anunciados por el gobierno, y en demanda de "mejor enseñanza", "mayor presupuesto" y "más profesores".
Este esfuerzo por reducir el volumen del aparato estatal traduce una promesa formulada por Sarkozy durante la campaña electoral. Su programa enunciaba la necesidad de reemplazar sólo un empleado público de cada dos que se jubilan.
Después de analizar el alcance de la movilización, Sarkozy anunció que enviará al Parlamento un proyecto de ley para instaurar un servicio mÃnimo en las escuelas, que deberán recibir a los alumnos los dÃas de huelga.
La medida, calificada de "demagógica" por las organizaciones sindicales, estuvo dirigida a obtener el apoyo de los padres de niños en edad escolar, que resultan penalizados en su actividad profesional cuando no pueden dejarlos en la escuela debido a las huelgas.
Esta nueva fricción entre el gobierno y los sindicatos puede radicalizar las posiciones ante la perspectiva de la gran huelga de transportes del jueves próximo, que amenaza con paralizar completamente el paÃs. La medida de fuerza, que afectará los servicios de ferrocarril, ómnibus, subterráneos y tráfico aéreo, fue convocada para protestar contra la prolongación de la duración de los aportes jubilatorios a 41 años.
Ese tema ya habÃa sido motivo de una huelga de transportes de nueve dÃas, que paralizó a Francia en noviembre último y que culminó con una clara victoria polÃtica de Sarkozy.
En los seis meses transcurridos desde entonces, el presidente perdió las elecciones municipales de marzo y su popularidad cayó al 38 por ciento.
Conscientes de esa debilidad, los sindicatos parecen estimar que esta nueva coyuntura es propicia para emprender una nueva pulseada, destinada a bloquear el programa de reformas de Sarkozy.
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