jueves 15 de mayo, 10:30 AM
(www.saludyciencias.com.ar * Especial ProSalud - News) Detectada en forma precoz y llevando adelante el adecuado abordaje, la Esclerosis Múltiple (EM) puede tratarse logrando enlentecer y -tal vez- hasta detener el progreso de la neurodegeneración que se desarrolla en el sistema nervioso central.
Esta es la conclusión principal extraída de dos encuentros celebrados recientemente: la Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología (AAN) y la 5ta. Edición de la Reunión Latinoamericana en Esclerosis Múltiple, durante los cuales se trataron los temas más importantes relacionados con esta enfermedad crónica e inflamatoria que padecen 2,5 millones de personas en el mundo y más de seis mil hombres y mujeres en nuestro país. Vale destacar que la EM es más prevalente en el sexo femenino, registrándose una relación de dos a uno con respecto a los varones.
El ejercicio controlado, una opción para sentirse mejor
Dado que los síntomas -los principales corresponden al deterioro de la capacidad para ver, mantener el equilibrio, deglutir o hablar-, y el curso de la EM varían notablemente entre las personas que la sufren, concretar el diagnóstico no es una tarea sencilla. Más difícil aún es detectar la afección antes que se produzca el primer ataque o episodio.
Por eso es necesario poner en marcha un examen neurológico que, junto con pruebas adicionales como la resonancia magnética, el análisis del líquido cefalorraquídeo, la medición de potenciales evocados visuales y la EDSS (Expanded Disability Status Scale); pueda brindar datos certeros que permitan realizar una evaluación del déficit neurológico y el alcance de la discapacidad.
"Actualmente, valiéndonos de equipos de resonancia magnética nuclear (RMM), es posible visualizar el daño axonal en una etapa previa a las manifestaciones clínicas de la enfermedad. Esto nos provee la posibilidad de determinar el daño para poder comenzar con el tratamiento lo más rápido posible. Por otro lado, ésta técnica también permite comprobar que en los paciente monosintomáticos ya existe compromiso neuronal", explica la doctora Adriana Adriana Carrá, médica neuróloga, jefa del Área de Enfermedades Desmielinizantes del Hospital Británico de Buenos Aires.
En cuanto a las posibilidades de abordar la EM, la especialista quién también forma parte del Comité Médico Asesor de Esclerosis Múltiple Argentina (EMA), indicó: "los resultados presentados en ambos encuentros muestran que la utilización del Acetato de Glatiramer (AG) -una medicación cuyo objetivo es disminuir las recaídas y retrasar la discapacidad a largo plazo- en pacientes que habián presentado su primer síntoma, redujo significativamente la posibilidad de tener un segundo episodio y por ende, la progresión de la EM".
Sin embargo, éste fármaco no es el único disponible. El Interferón Beta, un biológico perteneciente a la categoría de los "inmunomoduladores" con muchos años en el mercado y de probada eficacia en la prevención de los episodios de síntomas o "recaídas", es otra de las opciones disponibles. Su acción también contribuye a desacelerar el desarrollo de la discapacidad en los pacientes.
"La principal diferencia entre ambos es que el AG actúa reduciendo la inflamación, controlando la neurodegeneración e intensificando la reparación axonal", detalló la doctora Carrá.
"Si bien el interferón tiene un mayor impacto sobre la calidad de vida, cuando se trata de determinar la eficacia de una droga para la EM, lo primero que hay que hacer es ser realistas y admitir que éstas no la curan. Igualmente es relevante mencionar que gracias a la terapia los pacientes pueden tener una notable mejoría, y lograr el control no sólo de los brotes sino también de los efectos secundarios de la enfermedad", manifestó el doctor Jorge Correale, médico neurólogo, jefe de la Sección Enfermedades Desmielinizantes del Instituto FLENI.
Más allá de la medicación
Un punto muy importante es lo que se puede hacer "más allá de la medicación". A esta área del abordaje de la EM se refirió la doctora Carrá al mencionar que "la enfermedad es polifacética por lo que su tratamiento debe ser multidisciplinario. Esto significa que además de la administración de fármacos y el seguimiento permanente, hay que recurrir a otras áreas como la fisioterapia, la atención psiquiátrica, la atención urológica, la neurooftamológica y la ginecológica. Además, los pacientes deben hacer actividad física controlada por un especialista, dado que deben aprender a manejar sus tiempos corporales; y recibir contención psicológica o psiquiátrica tanto ellos como sus familiares o amigos".
Detalles de la enfermedad
La EM es una enfermedad crónica, inflamatoria y neurodegenerativa que afecta el sistema nervioso central. Aunque las causas del desarrollo de esta condición no han sido determinadas con precisión se sabe que lo que sucede, básicamente, es que se pone en marcha un mecanismo por el cual las propias células del sistema inmune atacan la mielina, un conducto compuesto de grasas y proteínas que rodea las fibras nerviosas.
De esta forma, se produce un daño que causa deficiencias en la conducción nerviosa y la consecuente pérdida de las funciones neurológicas. Esto puede darse a partir de los 30 años de edad; momento en el cual comienzan a aparecer los primeros signos.
Dependiendo de los síntomas y el grado de degeneración, pueden identificarse tres tipos de EM: la de recaída remisión (ERR -R) que es la más frecuente entre las personas menores de 40 años y se caracteriza por la aparición de episodios en forma irregular durante varios años, seguidos por períodos de remisión completa o parcial; la forma secundaria progresiva (SPMS, por sus siglas en inglés) identificada por el deterioro constante del estado de salud del paciente, aún en las etapas "entre recaídas"; y finalmente la forma primaria progresiva (PPMS, en inglés) típica de los pacientes con inicio tardío -que representan aproximadamente al 10 por ciento de los afectados- en los cuales no se observan recaídas o remisiones y el deterioro es permanente y progresivo.
Detalle de los primeros indicios
* Al comienzo de su desarrollo, la EM puede manifestarse a través de: Perturbaciones sensoriales como por ejemplo la picazón, el hormigueo o la quemazón
* - Fatiga, todo tipo de dolores y disminución de la fuerza o la tensión muscular, rigidez y espasticidad
* Alteraciones de la visión como por ejemplo ver doble, ver borroso, ver de un solo ojo o perder la capacidad de distinguir los colores
* Trastornos del equilibrio: vértigo, mareos
* Dificultad para hablar o tragar
* Deficiencia de las funciones urinaria e intestinal y disfunción sexual
* Cambios de humor y malestar emocional
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