viernes 16 de mayo, 03:36 AM
Bernardo Suárez Indart
Moscú, 16 may (EFE).- Los miembros de la secta religiosa que desde hace medio año esperaban el fin de mundo en una cueva a unos 600 kilómetros al sudeste de Moscú pusieron hoy término a su encierro subterráneo y salieron a la superficie.
El final fue sorpresivo ya que los nueve sectarios, siete mujeres y dos hombres, habÃan anunciado que saldrÃan de la cueva a mediados de junio, para la festividad de la Trinidad.
Según el jefe de la administración del distrito de Bekosvk, VladÃmir Provorótov, la advertencia de que existÃa el peligro de envenenamiento por la presencia en el refugio de los cadáveres de dos sectarias, fallecidas hace varias semanas, fue determinante para que se produjera la salida de la cueva.
"Se encuentran bien", dijo Provorótov, citado por la agencia Interfax, al referirse al estado de salud de los fanáticos tras su prolongado encierro bajo tierra.
El vicegobernador de la región de Penza, Oleg Mélnichenko, anunció, por su parte, que los equipos de rescate exhumaron esta madrugada los restos de las dos mujeres, que fueron trasladados a un depósito de cadáveres de un hospital local, donde serán practicadas las autopsias.
Los miembros de la secta apocalÃptica aseguran que una de las mujeres falleció a causa de ayuno severo y la otra, de enfermedad, según fuentes de la FiscalÃa citadas por la agencia RIA-Nóvosti.
El encierro comenzó en noviembre del año pasado, cuando 35 miembros de la secta apocalÃptica "La auténtica Iglesia Ortodoxa Rusa" entraron en la cueva, acondicionada previamente, para esperar la llegada del fin del mundo.
Los sectarios habÃa hecho acopio de vÃveres y combustible para vivir meses o incluso años, y contaban con un pozo para cubrir sus necesidades de agua.
Para llevar la cuenta del tiempo, los miembros de la secta utilizaban relojes y un calendario, y también podÃan ver la luz del dÃa a través de los tubos que habÃan instalado para ventilar la cueva.
Nada más comenzar su encierro, amenazaron con quemarse a lo bonzo si las autoridades intentaban sacarlos por la fuerza de la cueva.
El lÃder de la secta, Piotr Kuznetsov, un ingeniero de 43 años al que hace varios años le diagnosticaron esquizofrenia después de proclamarse profeta, fue detenido en noviembre del año pasado.
Un grupo de psiquiatras de la FiscalÃa ha declarado que Kuznetsov, quien anunció la llegada del anticristo para este mes de mayo, está con sus facultades perturbadas.
Sin embargo, Kuznétsov, que hace varios semanas intentó suicidarse, podrÃa ser condenado a tres años de cárcel por crear una organización religiosa por medios violentos, incitar al odio religioso y estar en posesión de literatura extremista.
A finales de marzo y principios de abril, 24 sectarios, entre ellos cuatro niños, salieron a la superficie tras sendos derrumbamientos de tierra.
Los fanáticos, en su mayorÃa mujeres procedentes de Bielorrusia y Ucrania, habÃan anunciado su intención de abandonar su encierro el 27 de abril, cuando se celebró la Pascua Ortodoxa en Rusia, pero luego desistieron de su propósito y anunciaron que saldrÃan a mediados de junio.
"Podemos alegrarnos de que las personas que se encerraron en la cueva regresan a la vida normal", declaró a Interfax Gueorgui Riabij, secretario de relaciones públicas del Patriarcado de Moscú de la Iglesia Ortodoxa Rusa.
Riabij expresó su esperanza de que "con la ayuda de Dios esa gente pueda sanar fÃsica y espiritualmente y tenga fuerzas para volver a las normas de la vida cristiana normal, por las que Iglesia Ortodoxa vela".
Según la Asociación de Centros de Estudio de Religiones y Sectas, en Rusia existen en torno a 80 sectas y cultos con entre 600.000 y 800.000 miembros. EFE
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