lunes 24 de marzo, 01:53 PM
Bogotá, 24 mar (EFE).- El Gobierno colombiano consideró hoy que no debe ser motivo para una mayor crisis con Ecuador el hecho de que un ciudadano de ese país haya muerto en el ataque a una base de las FARC en territorio ecuatoriano.
"No entendería que Ecuador pusiera problemas por este hecho", dijo el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.
El ministro respondió así a la advertencia del presidente de Ecuador, Rafael Correa, de que "sería extremadamente grave" que se confirmara que en la acción militar colombiana del pasado 1 de marzo murió el ecuatoriano Franklin Guillermo Aisalia Molina.
El titular de Defensa declaró a varias radios locales que espera que no se enrarezcan las relaciones con Ecuador una vez que se tenga la identificación plena del cadáver que fue traído a Bogotá tras el ataque junto al de "Raúl Reyes", Luis Edgar Devia, "número dos" de la Fuerzas Armadas Revolicionarias de Colombia (FARC).
El extranjero puede ser "Lucho", alias de Franklin Ponelia Molina, "miembro activo" de las FARC en Ecuador, según advirtió el domingo por la noche el despacho del ministro Santos.
El Ministerio explicó que las fotografías del cadáver fueron cotejadas con registros fílmicos obtenidos en los seguimientos que permitieron, en enero de 2004, detener en Quito a "Simón Trinidad", alto mando de las FARC extraditado luego a Estados Unidos.
Los documentos muestran a "Lucho" junto a Nubia Calderón Trujillo ("Esperanza"), según el Ministerio de Defensa, que los acusó de "facilitar el desplazamiento e identificación falsa de miembros de esta organización narcoterrorista en territorio ecuatoriano".
La misma fuente concluyó que, con la comparación de las fotografías y registros fílmicos, "se ha podido establecer que posiblemente se trata de la misma persona".
"Por consiguiente, lo que presumimos es que sea ecuatoriano", ratificó hoy el titular colombiano de Defensa, aunque reconoció que para comprobarlo de manera plena falta "la prueba dactilar o la prueba de ADN".
Se espera que estas pruebas sean facilitadas por parte de la familia del ecuatoriano, que ha anunciado un próximo viaje a Bogotá, o de las autoridades de Ecuador.
Mientras, Santos consideró que a Correa lo pueden estar asaltando en su buena fe "cuando tratan de decir que este individuo ('Lucho') era un pobre personaje que nada tenía que ver con las FARC".
"No le queda bien al presidente Correa salir a defender a una persona que después resulte con conexiones con las FARC", subrayó el ministro colombiano, para quien en el fondo lo que cabe preguntarse es qué hacían un ecuatoriano y unos mexicanos en la base guerrillera.
La organización insurgente ha sostenido que con "Reyes" fueron abatidos quince rebeldes y que los otros muertos, nueve, eran civiles.
Cuatro mexicanos han sido ya identificados como víctimas del ataque colombiano, pero sus familiares niegan que fuesen guerrilleros.
Santos advirtió de que debe entenderse que "cualquier persona que esté en un campamento de terroristas, como era este campamento de Raúl Reyes', se expone a un altísimo riesgo, sea o no guerrillero, a que sea atacado, porque es que es un objetivo militar legítimo".
"De eso no nos podemos salir, y ése es el fondo de todo este problema", afirmó el titular colombiano de Defensa, no sin rechazar la versión de una mexicana superviviente de que había viajado al enclave rebelde en plan de turismo.
Para Correa, en cambio, en caso de confirmarse que el muerto es Aisalia "tendría más cola este gravísimo problema, porque ya sería el asesinato de un ecuatoriano en suelo del Ecuador por fuerzas extranjeras".
La advertencia hecha por Correa el pasado sábado fue respondida de inmediato por el Gobierno del presidente de Colombia, Álvaro Uribe, en un breve comunicado en el que apuntó que "recuerda al mundo que el campamento de alias 'Raúl Reyes' era un sitio de terroristas que actuaban contra el derecho a la seguridad del pueblo colombiano".
El nuevo cruce se declaraciones se produjo cuando el Ejecutivo colombiano espera una pronta normalización de las relaciones diplomáticas con Ecuador, cuyo Gobierno las rompió dos días después del bombardeo y aceptó, en la Cumbre del Grupo de Río celebrada el pasado día 7 en Santo Domingo, restablecerlas de manera gradual.
Lo mismo hizo el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, que había roto con Colombia en solidaridad con Ecuador, y el de Venezuela, Hugo Chávez, que por la misma causa ordenó el cierre de su embajada en Bogotá y expulsó al personal diplomático colombiano en Caracas.
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