AFP

Las negociaciones de la OMC en la cuerda floja

jueves 24 de julio, 02:33 PM

GINEBRA (AFP) - Las negociaciones multilaterales de comercio estaban el jueves pendientes de los resultados de una nueva reunión de sus siete principales protagonistas, ampliada luego al resto de participantes, que buscan en Ginebra cerrar la brecha entre países emergentes e industrializados.

"En algunos puntos las posiciones siguen demasiado distantes", indicó el director de la Organización Mundial de Comercio (OMC), Pascal Lamy, citado por su portavoz Keith Rockwell, al referirse al primer cónclave ministerial restringido de los Siete, que duró más de doce horas y terminó de madrugada.

"Hoy más que nunca se necesita que los miembros (de la OMC) hagan gala de su voluntad política para colmar las brechas rápidamente", alertó Lamy.

Y su portavoz definió: "Es un momento muy espinoso, muy delicado".

Los ministros de Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, India, Brasil, Australia y China volvieron a reunirse el jueves por la tarde, para seguir comparando números y posiciones.

"Estamos llegando a la parte más difícil, a las líneas rojas de cada uno. Todos están tratando de ver si pueden ir más allá de esas líneas rojas fijadas por sus mandatos", indicó una fuente cercana a las negociaciones, dos horas después del inicio de estas nuevas discusiones.

Pero "no podemos predecir lo que ocurrirá", agregó.

La segunda reunión de los "siete grandes" se amplió al caer la noche al conjunto de los cerca de 35 países convocados desde el lunes por Lamy para evitar que la Ronda de Doha -que la OMC inició en 2001 con la intención de concluirla en 2004- se vaya definitivamente al traste.

Varios países -como Argentina, Suiza o Turquía- se quejaron por haber quedado "en la sala de espera" durante las reuniones del G7.

En la reunión del miércoles hubo algunos avances en lo que respecta a la aspiración de los emergentes de obtener mayor acceso a los mercados agrícolas de los países ricos, de acuerdo con varios informes.

Pero las cosas están trabadas en lo concerniente a los reclamos del Norte contra las barreras aduaneras que se impone a los productos industriales en las naciones en desarrollo.

Los países que sienten que más tienen que perder en ese terreno están agrupados en el grupo denominado Nama-11, que entre sus principales miembros cuenta a Argentina, Brasil, Venezuela, Egipto, Sudáfrica, India e Indonesia.

Argentina y Sudáfrica, y muchas veces India, son los principales voceros de ese núcleo, según participantes en las discusiones.

La OMC elaboró el texto industrial "sin tomar en cuenta la posición de un grupo importante de países", sostuvo el jefe de negociaciones internacionales de la cancillería argentina, Néstor Stancanelli.

Entre los puntos polémicos figura una cláusula anticoncentración, exigida por los europeos, que pretende impedir que un país utilice los aranceles autorizados por la OMC para proteger a un único sector industrial en su totalidad.

Esa cláusula es "una mala idea", dijo el ministro indio de Comercio, Kamal Nath, que no está dispuesto a dar el brazo a torcer: "Si las negociaciones tienen que fracasar por eso, que así sea", declaró.

Las discrepancias entre ministros subieron a las capitales.

El presidente estadounidense George W. Bush evocó el asunto en una conversación telefónica con el primer ministro indio Manmohan Singh, indicó la Casa Blanca.

El presidente brasileño Luiz Inacio Lula da Silva afirmó: "Si no hay una efectiva reducción a los subsidios en Estados Unidos, y si no hay una flexibilización del mercado agrícola de los europeos, no hay acuerdo".

El presidente francés, Nicolas Sarkozy, también evocó el jueves la posibilidad de un fracaso.

"A menos que sea modificado, nosotros no vamos a firmar el acuerdo que hay sobre la mesa en la OMC", afirmó; el comisario europeo de Comercio, Peter Mandelson, le recordó de inmediato que el mandato negociador de la UE es de la Comisión de Bruselas, y no de sus países miembros.

Las declaraciones capaces de causar cortocircuitos también vinieron de Brasil, donde el ministro de Agricultura, Reinhold Stephanes, aseguró que un acuerdo en Ginebra "no servirá para nada", porque no tendrá ningún "impacto positivo sobre la agricultura mundial".

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