jueves 7 de agosto, 01:27 PM
LA PAZ (AFP) - La campaña para el referendo revocatorio en Bolivia llega a su final este jueves en un ambiente de polarización que impidió al presidente Evo Morales visitar 4 regiones en las últimas 48 horas, mientras dos prefectos opositores están en huelga de hambre y otro más rechaza someterse a la consulta.
Morales, quien cerrará este jueves su campaña en su fortÃn de El Alto, cerca a la Paz, vivió una insólita situación para un jefe de Estado cuando entre martes y miércoles no pudo visitar, por las protestas en su contra, cuatro regiones opositoras.
En acto de campaña llegó el miércoles en la tarde a Santa Cruz -el departamento que más lo resiste- pero por las protestas no puso salir del aeropuerto. De allà tenÃa previsto desplazarse hacia la amazónica Trinidad, en Beni, pero suspendió su objetivo, advertido de que también habÃa otros grupos de manifestantes en el lugar.
Más temprano el miércoles habÃa tenido que cancelar su visita a Sucre, capital constitucional de la República, donde debÃa leer ante el Congreso y el cuerpo diplomático su discurso de gestión, y la vÃspera debió cancelar un encuentro en la sureña Tarija con los presidentes de Venezuela, Hugo Chávez, y de Argentina, Cristina Kirchner.
Este jueves el presidente se refirió a esta situación señalando que se trataba de una "dictadura civil que atenta contra la democracia".
"Lamento mucho que ahora que las dictaduras del 60 y 70 están siendo sustituidas por algunos grupos que toman aeropuertos", dijo el mandatario en la central Cochabamba durante la celebración del DÃa de las FFAA.
Sus adherentes han elogiado la prudencia del mandatario, señalando que ha preferido evitar las confrontaciones.
Pero el prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas -el más connotado opositor a Morales- calificó de "insólito" que el presidente no pueda visitar "cinco o seis departamentos".
Costas y el prefecto de Beni, Ernesto Suárez, están en huelga de hambre desde el comienzo de la semana, en busca de que se restituya a las regiones los recursos de un impuesto gasÃfero que el gobierno les quitó a final de 2007.
Otros dos prefectos, Leopoldo Fernández (Beni) y Savina Cuéllar (Chuquisaca) deben también sumarse a este movimiento huelguÃstico.
Otro frente de conflicto se presenta en Cochabamba, donde el prefecto, Mandred Reyes Villa, acérrimo opositor de Morales, no acepta someterse al referendo por considerarlo ilegal. De cualquier modo la consulta se celebrará allÃ, y en caso de que el prefecto sea revocado, la situación puede tornarse explosiva.
En el referendo revocatorio se ponen en juego los cargos del presidente Morales y de ocho prefectos, seis de ellos opositores del mandatario.
El jefe de Estado ha apostado a este referendo por considerar que si es ratificado -como prevén las encuestas-, saldrá fortalecido en su pulso frente a las regiones.
Pero analistas han advertido que el mandatario podrÃa ser objeto de un rechazo mayor en los departamentos donde pierda en el referendo.
El mandatario tiene una muy sólida base en los departamentos andinos de La Paz, Oruro y PotosÃ, que le permitirá contrarrestar los Ãndices negativos que deberÃa recibir en las otras seis regiones.
Esta semana pre-referendo ha estado convulsionada con protestas en varios sectores, de las cuales la más grave la de los mineros, con saldo de dos muertos el martes en choques con la policÃa.
El ambiente ha estado más calmado desde el miércoles, pero ya se anuncia para el viernes un paro nacional en Tarija, y los mineros y maestros evalúan nuevas protestas.
Según la convocatoria del referendo, para que el presidente sea revocado deberá haber un porcentaje de No a su gestión superior a 53,74%, que fue la votación que él obtuvo en la elección de diciembre de 2005.
El mecanismo opera de la misma manera para los prefectos (que fueron elegidos con porcentajes que varÃan de 38 a 48%), aunque una interpretación de la Corte Nacional Electoral señala que para revocarlos se requiere más de 50% de No.
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