martes 3 de noviembre, 05:32 PM
Por Sarah Grainger
TODOS SANTOS CUCHUMATAN, Guatemala (Reuters) - El caos causado por el consumo de licor casero en una tradicional carrera maya de caballos en Guatemala llegó a tal nivel que los organizadores prohibieron la ingesta alcohol, un factor clave del evento anual.
El espectáculo anual en el poblado montañoso Todos Santos Cuchumatan atrae a cientos de turistas extranjeros y locales, quienes aplauden a decenas de jinetes galopando y peleando en un camino de 100 metros de largo hasta por siete horas.
Para hacer aún más estridente la prueba de resistencia para "machos" está la copiosa cantidad de bebidas caseras que los jinetes ingieren antes de la competencia, a veces hasta por dÃas, lo que eleva el riesgo de registrar heridas serias o incluso la muerte por envenenamiento etÃlico.
El domingo, por lo menos dos jinetes mayas -que hablan la lengua Mam- cayeron de sus caballos y uno de ellos quedó inmóvil en el fango después de haber sido pisoteado. El herido fue llevado a la orilla por espectadores para recibir atención médica.
Otro más cayó lejos de la pista con el rostro sangriento.
"No habÃa capacidad de dominar al licor, me tomo un trago, y ahà está el lÃo este dÃa, sino hasta que me embolo (emborracho) y le quiero pegar a alguien, eso fue el problema", dijo Modesto Méndez, alcalde del pueblo.
Méndez prohibió en mayo la venta de alcohol de alta destilación en el pueblo en un intento por reducir los accidentes, las muertes y las peleas.
A mediodÃa del 1 de noviembre, cuando se festeja a los muertos en México y Centroamérica con una fusión ecléctica de costumbres católicas e indÃgenas, es común encontrar gente tambaleándose por las calles o incluso dormidas en las alcantarillas unas horas después.
A veces también puede aparecer el cadáver de un habitante local ebrio la mañana siguiente, vÃctima de las temperaturas bajo cero que a veces imperan en la zona nublada y montañosa.
CALMAR EL MIEDO
Pero incluso Méndez admite que el decreto con un año de antigüedad no ha logrado contener el fuerte consumo del alcohol, dado que la cerveza aún es legal y un mercado negro de ron y de un licor de caña destilado localmente ha florecido.
"Si estamos borrachos podemos caer del caballo, pero es necesario tomar una o dos copas para el miedo", dijo Isabel Calmo, de 21 años, vistiendo el atuendo tradicional de pantalones a rayas blancas y rojas, camisa blanca bordada y un sombrero de paja con coloridos listones.
La carrera tiene cientos de años de antigüedad. Los pobladores locales dicen que la tradición inició cuando 13 jinetes galoparon por más de 100 kilómetros hasta un pueblo cercano llegando el 1 de noviembre, justo a tiempo para el funeral.
La estrechas calles son decoradas con coloridas banderas y grupos interpretan alegre música con marimbas.
"No podemos ser tajantes porque la gente tiene deseos y tiene decisiones y si toda esta en lo normal, no pasa nada", dijo Méndez.
(Editado en español por Marion Giraldo)
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