miércoles 4 de noviembre, 07:07 AM
Por Barry Moody
NELSPRUIT, Sudáfrica (Reuters) - Mbombela es uno de los estadios nuevos con más ambiente de los construidos para el Mundial de fútbol de Sudáfrica 2010, ubicado entre las hermosas colinas del norte del paÃs y con el apoyo de torres de color naranja que se asemejan a las jirafas.
Pero el recinto de casi 1.300 millones de rand (172 millones de dólares) se ha visto empañado por una serie de escándalos, incluyendo el asesinato, al parecer realizado por sicarios profesionales, de un funcionario municipal que hizo una denuncia sobre supuesta corrupción y negligencia.
El estadio fue construido en las afueras de Nelspruit, la puerta de entrada al parque más famoso de Sudáfrica, el Kruger -por eso la alusión a las jirafas-, en una zona de gran belleza donde se cultiva la mayor parte de los cÃtricos del paÃs.
Pero las múltiples controversias anteriores a la Copa del Mundo han manchado esta belleza.
Los escándalos son parte de un intento fallido del municipio para comprar el terreno del estadio a los propietarios de la comunidad Matsafeni por sólo un rand, además de acusaciones de ofertas irregulares, pagos excesivos, conflictos de intereses y evasión fiscal.
Un juez del mayor tribunal del paÃs, molesto con el acuerdo, lo bloqueó, acusando a la municipalidad de ser como los colonos que trataron de comprar tierras a módicos precios. Ahora, los Matsafeni han acordado una transferencia por casi 9 millones de rand.
El gerente municipal, Joseph Dladla, fue suspendido de su cargo a principios del 2008 tras una investigación hecha por un estudio de abogados locales, que adujo que el funcionario habÃa dejado al municipio cerca del colapso.
Su aliado, el alcalde Justice Nsibande, fue despedido y el municipio quedó bajo una administración externa.
El portavoz municipal Jimmy Mohlala, principal crÃtico de las supuestas irregularidades, fue asesinado en enero por hombres enmascarados frente a su casa. En el caso aún no se han realizado arrestos.
VIOLENTOS ENFRENTAMIENTOS
La construcción de los estadios sudafricanos, ahora casi completa, se ha vito sacudida por repetidas protestas laborales y violentos enfrentamientos entre la policÃa y la población local, indignada porque no se construyeron dos nuevas escuelas, las que fueron desplazadas por el proyecto.
El inadecuado suministro de agua y electricidad del municipio a la comunidad Matsafeni significa que los partidos del Mundial podrÃan jugarse a la vista de chozas donde la gente vive en condiciones sórdidas.
El entusiasmo es cada vez mayor por la Copa del Mundo en Sudáfrica, y Nelspruit está decorada con carteles de colores para el torneo. Pero no hay entusiasmo en Mataffin.
"No estamos felices con que la Copa del Mundo llegue a Sudáfrica", dice Sarah Shabangu, de años 29, una desempleada madre de tres hijos, mientras saca agua de un sucio pozo ubicado cerca de las letrinas y en medio de unas chozas que están a la vista del estadio.
"Sólo unos pocos funcionarios corruptos y sus amigos se van a beneficiar. La gente en el campamento no va a conseguir nada", dijo a Reuters.
Su amiga Khelina Sibuyi, de 49 años, está de acuerdo.
"Nosotros utilizamos esta agua para beber, cocinar y bañarnos. Los niños se enferman y sufren diarrea (...) desde que se construyó el estadio hemos estado esperando ayuda para obtener servicios, pero no pasa nada, no hay agua ni electricidad", comentó.
SIN CLASES
Cuatro niñas bajo un árbol ubicado junto a un camino de tierra en Mataffin dijeron que habÃan estado sin ir a la escuela durante dos semanas debido a una huelga realizada en protesta por la no construcción de nuevas aulas.
Sus escuelas fueron ocupadas como oficinas en el 2007 por los constructores del estadio, por lo que se trasladó a los niños a salas temporales sin las condiciones mÃnimas.
Las niñas dijeron que los acondicionadores de aire instalados el año pasado funcionaron sólo dos semanas.
Los habitantes del lugar mostraron a Reuters un documento firmado por funcionarios provinciales en septiembre de 2008, donde se prometÃa para julio pasado escuelas nuevas.
La frustración por el fracaso de no ver realizada esa promesa estalló a principios de mes, con jóvenes lanzando piedras contra la policÃa y un auto policial incendiado.
La gente denunció que la policÃa respondió allanando sus casas y disparando perdigones y balas de goma.
La policÃa dijo que sólo dos agentes y un manifestante resultaron heridos y negó que la fuerza irrumpiera en las casas.
Un residente del lugar, que pidió no ser identificado, fue consultado sobre qué pensarÃan los hinchas que acudirán a ver el Mundial al observar Mataffin. "Ellos creerán que han llegado al infierno", fue su lacónica respuesta.
ESCANDALOS PERJUDICIALES
Differ Mogale, coordinador municipal, reconoció que los escándalos habÃan dañado la imagen de la ciudad. "Lo hace, independientemente de la veracidad de lo que se dijo", comentó.
Sin embargo, Mogale sostuvo que ninguna de las denuncias habÃan sido probadas y que no estaban preocupados por cualquier impacto en la Copa del Mundo.
Respecto a las escuelas, añadió: "Esto realmente nos preocupa, porque fuimos parte interesada, que confirmó que las escuelas debÃan ser construidas".
La construcción estarÃa terminada a finales de año, mientras que el suministro de agua y electricidad del estadio se ampliarÃa a Mataffin antes del torneo, dijo Mogale.
"(Pero) esto es Africa, no tenemos que cerrar ciertas cosas porque son feas", sostuvo.
Lassy Chiwayo, alcalde de Nelspruit, dijo que la situación en su municipio era "muy dolorosa".
"Tengo que admitir que en este caso le hemos fallado a nuestro pueblo", dijo el alcalde, quien prometió que la construcción de nuevas escuelas comenzará en breve.
Sin embargo, muchos siguen siendo escépticos, como el abogado de derechos humanos Richard Spoor, quien ayudó a los Matsafeni a remover a los desacreditados lÃderes que acordaron la venta del terreno por un rand.
Spoor aseguró que toda esta situación era un esquema de corrupción que beneficiaba a unos cuantos polÃticos y funcionarios.
"Nos prometieron una nueva escuela, una nueva iglesia, muchas cosas (...) cada una de esas promesas y esos compromisos se han roto, no han hecho nada", indicó Spoor.
"Es demasiado tarde para hacer algo al respecto sobre Mataffin (...) que los turistas vengan aquà y vean los barrios (...) es una situación lamentable", concluyó.
(Por Barry Moody. Editado en español por Javier Leira)
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